Cómo empezar a meditar

Fecha: 28/07/2022

Categoría: Meditación

Cuántas webs, cuántos vídeos y cuántas opiniones acerca de cómo empezar y de cual es la mejor manera de empezar a meditar. Encuentras nombres raros con enlaces místicos, que si cómprate un zafú (un cojín espécifico de meditación) y unas velas, un Japa Mala (un collar de cuentas) para usarlo como enlace…

Toda esa «decoración» me parece fantástica. Lo digo de corazón. Yo mismo en mis inicios fui de los que empezó a indagar por todo ese mundo. Tengo mi zafú, me regalaron un Japa Mala que conservo con cariño y aunque velas no tengo, creo que pueden ser un buen recurso para usarse.

El punto al que voy es que todo es no es imprescindible para empezar a hacer cosas, y al inicio solemos perdernos en un mar de información y consejos que no nos van a llevar más allá de agobiarnos por no tener todo lo que nos dicen que necesitamos y a perder un tiempo valiosísimo en la superficie en vez de profundizar en lo importante.

Por eso mismo quiero ir al grano. Primero quiero enseñarte cómo empecé hace ya una década y por otro cómo lo hago a día de hoy. Vamos allá.

Cómo empezar a meditar

Hace ya casi 10 años que me puse al lío con la meditación. Fue en un mal momento para empezar. Estaba inmerso en un periodo de ansiedad fuera de control y buscaba una respuesta desesperada a la situación que estaba viviendo. Empecé a ver vídeos sobro cómo empezar a meditar, a leer artículos sobre meditación, budismo, hinduismo… Tenía un cacao en la cabeza absolutamente descomunal y no sabía por dónde empezar, lo que necesitaba y cómo seguir.

Después de abandonar en varias ocasiones (En mi libro hablo más profundamente sobre el tema) llegó mi salvación, o al menos mi guía, y la que fue mi maestra desde la lejanía en la meditación. Yolanda Calvo

Este fue el vídeo que seguí durante años ☝️☝️☝️

No sé si fue por la sencillez, por la voz o por el tono en general, pero fue un salvavidas dentro del mar embravecido que era mi mente por aquel entonces. Es una meditación guiada, extraordinariamente simple que la hace extraordinariamente efectiva. Va al grano para todos los que no sabíamos por entonces cómo empezar a meditar.

Estuve siguiendo sus meditaciones durante años, pero concretamente la que he puesto. Era capaz de dejarme justo en ese nivel de concentración y calma que tanto necesitaba, y no necesitaba más que escuchar esa voz, que hoy por hoy evidencia que en aquel momento los recursos de Yolanda no son los que son hoy y me alegra enormemente ver cómo ha avanzado desde entonces hasta ahora.

Cómo medito actualmente

Todo el mundo debe de soltar a su guía finalmente para poder avanzar y seguir un camino propio, aunque he de decir que casi todo lo que sé se lo debo a ella. El primer empujón es necesario, pero tenemos que aprender a movernos en soledad, y así lo hice llegado el momento en el que me di cuenta de que podía caminar sin ayuda.

He reducido el acto de meditar a lo mínimo que me permite la más incómoda de las situaciones, pudiendo llegar a dedicarle unos minutos a hacerlo en el ir y venir de la gente en una calle abarrotada estando de pie, pero supongamos que te pones a ello en condiciones normales. En casa y más o menos en calma.

1- Busca un lugar cómodo

Da igual que sea tumbado, aunque corres el riesgo de dormirte. Yo prefiero hacerlo sentado. Busca un cojín (o un zafú). El objetivo es elevar un poco la cadera con respecto a los pies para estar algo más cómodo. No es imprescindible pero va a ayudarte a que no te desesperes a los dos minutos de empezar si no eres particularmente flexible.

2- ¿Silencio o no?

Este es un tema sobre el que he aprendido con el tiempo. Cuando empecé me molestaba mucho el ruido externo, porque lo interpretaba como una distracción. Con el paso de los años, no solo no me molesta sino que algunas de mis meditaciones las hago en la terraza. Esto tiene relevancia porque vivo en un barrio de expansión y siempre tengo más de 3 o 4 obras en activo levantando los edificios cercanos a mí.

He aprendido a observar esos sonidos e integrarlos dentro del proceso de meditación. La observación del entorno a través de los sonidos también es una buena forma de meditar.

3- Concéntrate en la respiración

Esta sea quizás la clave de todo el proceso de la meditación. Inhala y exhala. Solo tienes que preocuparte (o mejor aún, OCUPARTE) de eso. No hay más. Y verás que aunque suena verdaderamente sencillo, cuesta trabajo ser consciente de ella durante un periodo largo. Insisto. Sé consciente de cómo tomas el aire y de cómo lo expulsas. Yo normalmente lo hago por la nariz, pero puedes hacerlo por la boca de ser necesario.

Empezar a meditar es fácil
Puedes usar velas si eso te ayuda a empezar a meditar

4- Empiezan a aparecer pensamientos

¿Y qué provoca eso? Pues que no te concentres en la respiración. Y es normal. Al principio te frustrarás, pensarás que no vales para eso y que tienes la cabeza en otra parte. Es una mala sensación, pero sé consciente de que si pasan los minutos suficientes, esa olla en ebullición que es tu cabeza se acabará apaciguando.

Si llegan pensamientos, sé consciente, obsérvalos, abrázalos y deja que se marchen ¿Cómo? volviendo a centrarte en la respiración. Como dice Yolanda en el vídeo que te he dejado:

«Tu respiración es como un ancla que

te enraiza en el momento presente»

Agárrate a tu respiración, y por cada pensamiento, tanto positivo como negativo (aunque depende del caso pueden ser más estos últimos) vuelve a tu respiración, sin juzgar el pensamiento. Lo observas, entiendes que haya aparecido y vuelta a la respiración.

5- ¿Cuánto tiempo tengo que meditar?

Como verás, casi todos los vídeos de meditación hablan de 10 o 15 minutos. Los monjes de algunos templos lo hacen durante 12 horas y yo considero que 3 respiraciones conscientes pueden ser equivalentes a meditar. ¿Conclusión? Empieza por una meditación guiada de unos 10 minutos. Suficiente para notar los efectos, pero no te quedes ahí. Déjate llevar por lo que te pida tu mente. Yo no uso guías, y lo mismo puedo estar 5 minutos por dedicarle algo de tiempo o descubrir que han pasado más de 30 sin darme cuenta.

Conclusión:

Tienes las herramientas y las ganas. No te pierdas en un océano de información y trata de reducir las opciones. Ve a lo básico y disfruta de la meditación. Si practicas el tiempo suficiente, va a cambiar tu relación contigo profundamente y más de lo que jamás hubieras podido imaginar. Me ayudó a apaciguar la ansiedad, ha hecho que mi mente esté mucho más en calma y que sea infinitamente más observador.

Puedes empezar ahora.

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