reflexión diaria

Día 43. Sobre si eliminar o negar las pasiones

08/09/2022

Hoy ha sido festivo en Córdoba, y descansar en mitad de semana es algo que siempre me ha gustado. Suelo aprovechar más los días que quedan en medio que cuando junto varios seguidos, y aunque no suelen darse por el tipo de trabajo que tengo, de vez en cuando sientan la mar de bien.

Y siendo así, hemos aprovechado para ver a la familia de mi mujer. Suelen ser días tranquilos, más de calma que de acción, y más de estar sentados charlando que andando, que es lo que solemos hacer, pero la circunstancia se plantea de esa manera y así es.

Después de un día sin nada particularmente reseñable —o al menos nada que pueda dejar aquí escrito por mantener un poco la intimidad— nos hemos ido a dar un paseo con la moto, y al volver y tras la cena, me he puesto a leer a Séneca justo antes de escribir estas líneas.

Las pasiones, también conocidas como las emociones. ¿Negarlas, controlarlas, ponerles freno o dejarte llevar por ellas? El estoico cordobés lo tenía claro. La naturaleza las provee, pero no tenemos una capacidad suficiente, salvo que seas un sabio, de ponerles fin cuando queramos.

Él asocia estas pasiones al concepto de vicio. Cuando empiezas con un vicio, lo haces tímidamente, casi avergonzado, pero vas a acabar entrando hasta el fondo de la vorágine que provoca y vas a dejarte llevar sin control porque todo lo que te parezca controlar está muy por encima de tu capacidad de hacerlo.

Con las emociones pasa exactamente igual. En el momento en el que te dejes llevar por ellas lo más mínimo, estás perdido. Da igual cual sea, desde el amor hasta la ira. Sea cual sea, salvo que tengas un control extraordinario —y no conozco a nadie que lo tenga— va a acabar enterrado bajo esta emoción.

Para mí, la aparición de la emoción es inevitable. Me resulta prácticamente imposible negármela conscientemente, aunque con entrenamiento te das cuenta de que la inmensa mayoría no aparecen, así que no hay que negar nada. Pero una vez que aparecen, solo tienes dos opciones.

La primera y más fácil, es dejarte llevar por ella. Estás perdido y te llevará a tomar decisiones, hacer cosas o decir alguna estupidez de la que seguramente te acabes arrepintiendo. La segunda, identificarla como tal y actuar en consecuencia, que es siendo consciente de que no puedes actuar de una forma diferente a la que lo harías si te guiases por la razón y no por la emoción.

No es ni mucho menos un tema sencillo, pero viene bien pensar en ello en ocasiones. Quizás le dedique un apartado más específico dentro de poco.

La canción de hoy la escuché hace tiempo y siempre me ha gustado el bajo. Es de un grupo del que apenas sé nada. Se llama Eve y este tema creo que corresponde a una Intro de un anime.

Cuídate mucho, y cuida el no actuar guiado por tus emociones. Te pueden llevar por el camino equivocado.

Si te ha gustado la reflexión o sencillamente te ha dado que pensar, me ayudaría mucho si lo compartes a través de tus redes sociales.

Y de antemano, ¡un millón de gracias!

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