El cambio de hábitos como proyecto para toda la vida

Fecha: 14/07/2022

Categoría: Miscelánea

Creo que este es uno de los conceptos que más me ha costado asimilar. Sin embargo, bien enfocado creo que ayuda a entender los procesos de cambio desde una posición diferente a la que normalmente hemos tenido.

Generalmente, cuando queremos emprender un cambio de hábitos, lo hacemos con un fin. Solemos plantear un nuevo hábito en una línea temporal definida, y me parece lógico. Estamos hartos de escuchar que se tardan X meses en tener el cuerpo de tus sueños, X días en interiorizar una nueva rutina o X años en eliminar algún tóxico como el tabaco de tu cuerpo. Necesitamos sí o sí un temporizador. Una línea que nos coloque en un punto o en otro. Algo que nos haga ver que hemos tenido in avance en un tiempo determinado. Y repito. Me parece normal. ¿Te suenan estos reclamos?

¡Empieza una dieta milagro que va a hacerte adelgazar 20kg en 10 días!

¡Haz la rutina de ejercicios de no sé qué famoso que va a hacerte más fuerte en 3 semanas!

¡Encuentra la paz mental. Con esta meditación encontrarás la iluminación en un mes!

Querido amigo. Querida amiga. Quiero que cambies el enfoque. Fue uno de los mejores cambios que llevé a cabo y ha sido con diferencia el que me ha hecho ser constante y consecuente con cada uno de los demás hábitos que he llevado a cabo. ¿Y qué enfoque darle? Pues precisamente en primer lugar puedes tomar la alternativa.

Elimina de la ecuación los dos parámetros principales

  • 1- Asimila que no hay un camino fácil. Si buscas un resultado sin esfuerzo, vas a fracasar. Y vas a hacerlo porque yo ya lo hice. Lo hice por lo mismo que estoy intentando evitar que lo hagas tú. Por pensar que el esfuerzo no forma parte del proceso. Quien te vende la idea de que puedes conseguir cambiar de hábitos sin esfuerzo, ya se esforzó en su día, lo que ocurre es que una idea idealista vende más que una realista, aunque la primera sea falsa. Y cuando digo que no hay un camino fácil, no quiero decir que el vaya a ser difícil, sino que vas a tener que poner de tu parte.
  • 2- No busques resultados rápidos. No existen. Da igual el cambio que quieras en tu vida. Elimina esa idea de que puedes conseguir adelgazar, hacerte más fuerte, eliminar la ansiedad o ser más feliz en general de manera instantánea. Un cambio real dura toda la vida. Obviamente hay un principio, pero no tiene un final, y si lo tiene, no estarás ahí para verlo. Y eso es fantástico.

Quizás ahora mismo estás leyendo esto con suspicacia, pensando que te has equivocado o que querías leer lo mismo que dicen cientos y cientos de blogs de vida saludable y que te dijese que iba a cambiar tu vida de la noche a la mañana. Quiero que sepas que si has pensado eso, en cierto modo entiendo por qué lo has hecho, y nuevamente lo sé porque he pasado una vida entera frustrado por no conseguir esos resultados que me prometían. Afortunadamente cambié el enfoque como te dije antes y desde entonces mi manera de enfrentar la vida ha sido totalmente diferente y los cambios han sido mucho más profundos.

1- Normalmente, todos buscamos lo mismo… Tener un cuerpo bonito, tener más energía, menos estrés… En definitiva, suele estar relacionado con el bienestar. Pues dicho esto, si enfocas los cambios que quieres hacer en el hábito en sí mismo y no en el resultado que esperas obtener, esos resultados van a llegar IRREMEDIABLEMENTE, y es eso justo lo que queremos. Te pongo ejemplos.

– No hagas ejercicio por tener un cuerpo estético. Hazlo porque sabes que es bueno para tu salud y verás como tener un cuerpo bonito viene solo.
– No comas sano por adelgazar. Como sano porque va a hacer que te sientas mejor física y mentalmente, y verás como adelgazar va de la mano.
– No te sientes a meditar pensando que ese día vas a acabar siendo un iluminado. Medita porque sabes que con la práctica desaparecerá ese barullo de pensamientos que te rondan la cabeza…

Y así con todos ellos. Vas a darte cuenta de que los cambios son mucho más efectivo si buscas el hábito y no el cambio.

2- El otro enfoque que ha provocado una mayor adherencia en mis hábitos ha sido precisamente el de entender que un hábito no tiene una duración determinada, y que los cambios son para siempre. Es casi como ponerse un objetivo que no puedes cumplir. Mi caso por ejemplo. Después de años sintiéndome mal tanto a nivel físico como digamos, emocional por culpa de la ansiedad, he decidido tener el objetivo de estar cada vez más saludable. De aquí se desprenden dos obviedades.

– Voy a enfermar por el camino. Es inevitable que tratando con gente no vaya a ponerme malo o que pueda evitar eternamente los accidentes.
– No puedo llegar al final de ese objetivo. ¿Cuándo se está lo más saludable que se puede? Es imposible, y eso hace que sea un verdadero objetivo de vida.

Visto así, lo tengo todo a mi favor. Los cambios que he ido tomando y que me han hecho estar más saludable, se han quedado como parte de mi rutina diaria, y precisamente por ello, no me suponen un esfuerzo. A la gente de mi entorno le cuesta trabajo entender que medite o vaya al gimnasio cada día al igual que como o duermo cada día. Es normal, pero para mí es una cuestión rutinaria. No supone un esfuerzo ni un cambio de planes.

Cambia el enfoque de tus hábitos y los cambios llegarán a ti de manera inevitable.

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