El círculo del bienestar

Fecha: 29/07/2022

Categoría: Miscelánea

Mis pilares para conseguir encontrarme bien

Hace ya tiempo que pienso en esto, y no tengo ni idea de si es algo que alguien ya ha plasmado, si tiene nombre o si es conocido, pero para mí ha sido algo nuevo y quiero compartirlo contigo.

Suelo tener con mi mujer un debate acerca de cuál es el más importante de los pilares básicos para alcanzar un estado de bienestar. Por un lado está ella, que defiende que la alimentación, el descanso, el ejercicio y la que bien podría llamarse la calma —la paz mental, ataraxia o la ausencia de preocupaciones— son las cuatro patas de una silla en las que todas y cada una de ellas son igual de importantes que el resto.

Por otro lado, estoy yo y mi percepción. Si bien es cierto que considero que los cuatro son absolutamente fundamentales para conseguir estar bien, estoy convencido —o al menos mi experiencia ha sido esa— de que la alimentación saludable es la «pata» más importante, y el inicio de lo que fue una mejora sustancial de mi bienestar.

Te cuento mi caso.

Hace ya casi una década que de manera más o menos regular, medito. Lo he hecho en momentos equivocados y con un nivel de estrés alto, pero también en otros en los que estaba en mejores condiciones, pero hasta hace bien poco, no he conseguido estar en esa calma de la que hablábamos antes.

También he ido al gimnasio a hacer ejercicio durante mucho tiempo, y no ha sido hasta hace bien poco que, no solo he visto cambios a nivel de composición corporal, sino que además he notado cambios en mi energía, fuerza y estado mental.

Con respecto al descanso, qué te voy a contar. He pasado años en los que pensaba que estar tumbado como estaba todo el día era sinónimo de descanso, cuando en realidad, era apatía, y no cansancio, así que el descansar, tumbarme o relajarme no iba a cambiar mi estado.

Y comer, pensaba que comía bien, y no ha sido hasta que he cambiado radicalmente partes de mi alimentación y anulado algunos alimentos (como el pan) que no me he dado cuenta de la diferencia tan enorme que supone el cambio de hábitos alimentarios.

El círculo del bienestar

Círculo del bienestar

Tal y como yo lo imagino, lo siento o lo he experimentado, el bienestar forma un círculo integrado por la alimentación, el ejercicio, el descanso y la calma.

Al principio debatíamos entre la importancia de cada uno de los pilares, y aunque en el concepto de círculo de «democratizan», tiendo a seguir poniendo por encima de los demás a la alimentación. El círculo se repite, y no tiene como tal un principio y un fin, pero me lo imagino como si fueses a entrar a jugar a una comba mientras está girando y tuvieses que elegir el lugar y el momento más conveniente para entrar. Pues la alimentación sería ese momento.

Te explico cómo percibo este círculo y cada una de sus partes.

Alimentación saludable

En mi caso personal, la alimentación fue fundamental ya que padecía de inflamación y malestar derivado de lo que comía constantemente. Nunca he sido diagnosticado, por lo que no sé exactamente qué tenía, pero probando diferentes alimentos y descartando los que sospechaba que me sentaban mal, descubrí que —sin saber si soy celíaco o no— el pan era un elemento que me destrozaba las digestiones. Y era un auténtico yonki de comer pan, como casi todos.

Una vez lo eliminé definitivamente en todas sus variantes, noté un aumento de energía que no había sentido nunca. De repente no sentía esa hinchazón, esa sensación de tener la comida en la garganta y estaba muchísimo más ligero, ágil y liviano. He estado 36 años pensando que tenía digestiones pesadas o peor, que era lo normal, y no. Ni mucho menos es lo normal… Eso añadido a ayuno intermitente y prolongados —por libros como este—fue una auténtica revelación.

¿Qué provocó eso? Pues que de repente me sentía con mucha más energía para hacer ejercicio, musculación y salir a andar al campo, así que directamente provocó que me sintiese mucho mejor para:

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Hacer ejercicio

Volví a ir al gimnasio con muchísimas más ganas que antes. Me sentía estupendamente bien, si iba por la mañana sin desayunar, tenía más energía que nunca, y sobre todo ahora no acabo de levantar peso con esa angustia de pensar que se me sale la comida por la boca.

Me notaba más fuerte y con el paso de las semanas, vi una evolución tanto a nivel energético ya que me encontraba mucho más estable a lo largo del día, como físico ya que se apreciaba incluso a nivel estético una mejora de la composición corporal que no había tenido nunca incluso habiendo hecho ejercicio anteriormente.

Soy de la idea de que el descanso es tremendamente importante, pero me ha costado mucho tiempo entender el matiz fundamental. El descanso hay que ganárselo. Y esto nos lleva al siguiente punto. El hacer más ejercicio ha hecho que consuma esa energía que me ha aportado el comer bien, y ¿cómo se recupera?, pues…

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Descansando mejor

En este punto suelo tener que diferenciar entre dos conceptos que se mezclan. Por un lado el cansancio, y por otro el tener energía.

Cuando acabo una sesión de entrenamiento, una ruta o cualquier otra actividad, acabo cansado. Es normal y sería muy raro que no ocurriese. El punto es que puedes estar cansado de haber hecho ejercicio pero seguir teniendo energía. En un día normal, me levanto sobre las 7:30h, me voy al gimnasio en ayunas, estamos andando cerca de 2 horas, almuerzo y me voy a trabajar hasta las 22:00h. Lo normal para mí —en este momento de mi vida— es llegar con energía a casa.

Me he cansado en el gimnasio, o andando dos horas pero he seguido teniendo energía como para estar otras 7 u 8 horas de pie en el trabajo. Antes recuerdo llegar arrastrándome a casa incluso si trabajaba por la mañana y llegaba a la hora de comer.

La diferencia radical y lo que hace que este punto del descanso esté en el círculo es que una buena alimentación sumada a un ejercicio de intensidad, te aportan energía, pero van a ayudarte a dormir mejor, a descansar más y a reparar todo el daño que le hacemos a nuestro cuerpo a diario. El estar cansado sin hacer nada no es lo normal. No lo normalices.

¿Y qué pasa cuando descansas bien y duermes profundamente? Pues que te levantas mejor. Dejas atrás lo que antes te provocaba ansiedad y malestar y llegas al siguiente estado.

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La calma

Como ya he dicho en otras ocasiones y seguramente por el enfoque del blog lo diga otras cuantas más, he tenido ansiedad durante muchísimo tiempo. Calculo que de manera consciente unos 15 años aunque anteriormente siempre he estado «intranquilo». No se veía de puertas para afuera, pero los 115kg que llegué a pesar fueron por una malísima relación con la comida derivada de esa ansiedad.

Y esa ansiedad provocaba un estado de alerta constante que, entre otros muchos efectos, me provocaba pegarme auténticos atracones de comida de la peor calidad. En el capítulo de mi libro «Hábitos de Cambio» en el que hablo de la alimentación cuento cómo me hacía bocadillos de pan de molde con una tostada crujiente de pan dentro…

Mi mente era todo lo contrario a la calma, y si sumas la alimentación, el ejercicio y el descanso, llegas a este último punto. Esa paz mental. Ese silencio. Esa calma que ha hecho que desaparezca esa ansiedad y que ha provocado que mi alimentación —cerrando por fin el círculo del bienestar— y sobre todo mi relación con la comida sea en su casi totalidad excelente.

El círculo del malestar

Toda esta idea funciona también en sentido inverso. Para este no voy a hacer un esquema, pero lo vas a entender en seguida:

Si comes mal, no vas a tener energía, por lo que no vas a hacer ejercicio, lo cual va a provocar que descanses y duermas fatal haciendo a su vez que tengas un estado de alerta y estrés constante que seguramente derive en malos hábitos alimenticios… Y vuelta a empezar.

¿Te suena? ¿Conoces a gente de tu entorno así? ¿Es posible que formes parte de esa gente?

Al final, la tendencia es más la de este círculo, en el cual es más que probable verse inmerso si te dejas llevar por estímulos como anuncios de televisión, carteles publicitarios o consejos de personas que están claramente peor que tú pero que por algún motivo no entienden que quieras estar bien.

Conclusión sobre el bienestar

Procura cuidar cada uno de los pilares fundamentales. Quizás los tuyos son diferentes a los mío, pero imagino que la idea ha quedado clara sean cuales sean los que a ti te vengan bien. Es difícil mantener el círculo del bienestar girando constantemente, y no pasa nada si ocasionalmente te encuentras con algo que haga que se tambalee. Procura darle inercia. Verás que cuanto más tiempo lo tengas girando, más difícil va a ser de detener.

Y hazlo para siempre.

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