Mis frases favoritas de la filosofía: Hoy, Séneca

Fecha: 02/10/2022

Categoría: Lectura

Primera parte

Te dejo las que son para mí, algunas de las mejores enseñanzas y frases de Séneca, el filósofo estoico Cordobés


Dentro de lo que se conoce como Estoicismo Moderno, nos encontramos con 3 de los representantes más importantes de esta corriente filosófica, los cuales son Séneca, Epicteto y Marco Aurelio, muy relevantes en los 200 primeros años después de Cristo.

Tal y como te cuento en el artículo titulado 3 libros imprescindibles sobre estoicismo de la filosofía clásica, uno de ellos es Cartas —o epístolas morales— a Lucilio, de Séneca, el cual voy a usar para el primer volumen de esta serie de frases o enseñanzas favoritas.

Aunque ponga frases, me gustaría hacer una reflexión personal acerca de pasajes que crea relevantes, más que poner frases que puedan resultar motivadoras, lo cual me parece que está muy bien, pero se me queda superficial con respecto a lo que creo que merecen.

Empecemos pues, con las primeras tres enseñanzas que más me han llamado la atención y más hondo han calado en mi desarrollo.


Sobre elegir una meta

En en la carta número 71 epígrafe 3 en el que Séneca le contesta a Lucilio lo siguiente:

Quien pretenda disparar una saeta tiene que saber en dónde se propone hacer blanco; entonces podrá apuntar y dirigir el tiro: nuestras decisiones fallan porque no sabemos a dónde apuntamos. A quien no sabe hacia qué puerto se encamina, ningún viento le será bastante propicio. No puede sino influir mucho el azar en nuestra vida, ya que vivimos al azar

Creo que es un enfoque poderosísimo, y te lo digo yo, que soy alguien que se ha negado a ponerse metas a lo largo de su vida, bien sea por miedo al fracaso o bien por miedo al éxito, a alcanzar esa meta y a verme sin una nueva meta que perseguir.

Al leerla por primera vez, me hizo plenamente consciente de lo que comento en el párrafo de arriba. Por una parte caí en la cuenta de que efectivamente sin una meta o un destino —o un puerto al que dirigirse— no tienes un camino que recorrer.

Esto es importante, ya que va a ser ese destino el que marque los pasos en dirección a ella, que a fin de cuentas es precisamente ese concepto de vida que consiste en disfrutar de ese camino hacia la meta que te hayas propuesto. Sin meta no hay camino.

el camino de séneca
El camino solo existe cuando sabes a dónde vas

Hace poco fui capaz de conjugar ambas posturas, y como cuento en el libro, me propuse aunar tanto la consecución de una meta como la imposibilidad de hacerlo: Ahora tengo metas como la salud o la sabiduría, que me marcan un camino pero son inalcanzables.

De esta manera, destierro los miedos que me atenazaban previamente. No se puede fracasar en el empeño de cuidar tu salud u obtener más conocimientos, y además, son inalcanzables. No puedes llegar a estar lo más sano o ser el más sabio.

Gracias a esta lección del estoico fui consciente de que me había reconciliado con esos miedos precisamente mirándolos de frente y siendo consciente de que es necesaria una meta a la que apuntar la saeta de tu vida.


Sobre elegir calidad a cantidad

En la carta 49, apartado 10, hablan sobre cómo en ocasiones tenemos una perspectiva equivocada con respecto a la duración de la vida:

Enséñame algo contra estos males. Haz que yo no huya de la muerte y que la vida no se me escape. Procúrame exhortaciones contra los males inevitables ,ármame de igualdad de espíritu contra los males inevitables; ensancha las angosturas de mi tiempo. Enséñame que el bien de la vida no radica en su extensión, sino en su uso, y que harto puede acontecer, y muchas veces acontece, que el que ha vivido mucho haya vivido poco. Dime cuando me acuesto: «Puede ser que no despiertes». Adviérteme al despertar: «Puede ser que no duermas más». Dime cuando salgo: «Tal vez no volverás». Dime cuando regreso: «Tal vez no volverás a salir»

frases de séneca
Estatua de Séneca en Córdoba

Esta me pareció demoledora la primera vez que la leí. Parece que los posters motivacionales con la frase «Memento mori» o los tatuajes con esa misma frase son una moda que nos hace más interesantes, pero el verdadero mensaje está en las líneas de arriba.

Aunque creo que la idea de vivir cuanto más mejor ha sido recurrente a lo largo de la historia del ser humano, creo que vivimos en un momento perfecto para ver cómo la sociedad tiene la vida más larga y más vacía de toda la historia.

Vivimos varias décadas más que hace 100 años, y sin embargo la idea que tenemos de nuestra vida es completamente plana. Nos empeñamos en durar «cuanto más mejor«, pero no pensamos en que «cuanto mejor, mejor«.

No sé si recuerdas aquella frase de James Dean que más tarde fue lema del punk de los 80:

«Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver»

Salvando las distancias y la clara intención destructiva de esta gente, creo que el mensaje de fondo se da la mano en cierta manera. Era una manera de hacerse ver que lo importante no era cuánto vivieses sino cómo lo habías hecho.

No voy a negarte que prefiero una vida larga a corta, pero eso no depende de mí. Lo que sí depende de mí es convertir ese tiempo de vida en una experiencia plena o vacía, que es justo el punto al que entiendo quería llegar Séneca.

Por otra parte, esos recordatorios al final de la cita son algo que no solemos hacer y que es realmente importante tener en cuenta. Es más fácil disfrutar de todo lo demás cuando eres consciente de que hay un final y no sabes en que momento va a llegar.

Procura disfrutar de un camino hermoso más que de un camino largo.


Sobre el agua fría

He de reconocer que esta la pongo más como curiosidad que por la reflexión en sí, pero me encantó. Carta 83-5:

Si me preguntas cómo ha resultado la pugna de hoy, te diré que nos ha acontecido aquello que raras veces sucede a los corredores: hemos ganado los dos. Después de haberme, más que ejercitado, fatigado de esa suerte, tomo el baño de agua fría, nombre con el cual designo la que no es muy fría. Yo, antes intrépido amante del agua helada, que en las calendas de enero saludaba al Euripo, que comenzaba el año nuevo bañándome en la fuente Virgo, tal como otros lo comienzan leyendo, escribiendo o hablando, de buenas a primeras decidí trasladar mi campamento al Tíber y después a esta bañera que en los días que me siento más fuerte y no se produce ningún desorden en mi organismo es templada únicamente por el sol. No falta mucho para significar un régimen de baños ordinarios.

Para empezar me llaman la atención varias partes de esta carta. La primera es que habla de su rutina diaria. No se centra tanto en una enseñanza concreta o en un evento pasado sino que le está contando a Lucilio lo que ha hecho ese día, lo cual me parece genial.

En segundo lugar, me asombra que hace 2000 años, uno de los pensadores más influyentes de toda la historia sea alguien cuya rutina implica ejercicio y baños de agua fría, lo cual evidencia que dos milenios después se refuerza la idea de que es bueno para la salud.

Leer que se sometía a esos baños de agua fría como hago yo —los romanos usaban unas estancias llamadas frigidorium para ese menester— hizo despertar en mí un sentimiento de que estaba haciendo las cosas bien.

Como tercer punto, me asombra la manera en que es capaz de expresar sus debilidades y flaquezas, como cuando habla de que está fatigado tras el ejercicio o que antes era más intrépido con respecto al agua helada, dejando ver que ahora no lo es tanto.

Creo que es un punto importantísimo el aceptar los puntos en los que no somos tan fuertes y que tomar esa conciencia es lo que hace que puedas avanzar y ser realmente libre contigo mismo, y viniendo de él, es una enseñanza muy poderosa.


Conclusión

Me resulta tremendamente gratificante escribir estas líneas. Una grandísima parte de mi desarrollo personal se lo debo precisamente al haber leído a autores clásicos y entender sus ideas. Iré haciendo más hilos al respecto.

Cuídate mucho...


Foto de Anisur Rahman en Unsplash

Imagen de Gordon Johnson en Pixabay

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