Para qué ir al gimnasio y por qué deberías hacerlo tú

por qué ir al gimnasio

Fecha: 30/07/2022

Categoría: Ejercicio

Mi nula relación pasada con el ejercicio

Como quizás te imagines por el estilo general del blog, mi relación con el deporte no solo es relativamente nueva, sino que en el pasado fue particularmente mala.

El deporte y yo nunca fuimos buenos compañeros de viaje, así que durante la infancia y la adolescencia traté de evitar todo lo relacionado con él y alejarme lo máximo posible, hasta el punto en el que cuando quedaba con mis amigos y querían jugar a fútbol, por ejemplo, yo tomaba los roles de árbitro o entrenador y si no quedaba más remedio, portero, que al menos me iba a evitar moverme.

No fue hasta mucho más adelante cuando decidí —después de muchos acercamientos fallidos— tomarme en serio el ejercicio físico y sobre todo, el gimnasio.

¿Cuándo decido ir al gimnasio?

En mi libro «Hábitos de Cambio» lo cuento más en detalle, pero en resumen, en octubre de 2020 caigo enfermo de un virus que quizás te resulte familiar por que has escuchado su nombre millones de veces en los últimos años (aquí no vamos a hacerle publicidad…).

El resultado que me acompañó varios días, incluso habiéndolo pasado relativamente leve, es darme cuenta de algo que me hizo reflexionar.

Sentía una debilidad absoluta. Falta de fuerza y de energía. No tenía ganas de nada y me costaba moverme incluso aunque sea para andar de un dormitorio a otro. Estaba en lo más bajo de mi forma física, bien sea de manera natural o a consecuencia de la enfermedad.

Llegado ese punto, la reflexión no fue la que hubiera sido más obvia para alguien como yo que se codea con la hipocondría. No pensé en consecuencias o secuelas. Pensé en que era inevitable que si pasaba el tiempo suficiente y llegaba a viejo, me encontraría de frente con ese estado físico día tras día.

¿Quieres sentirte así cuando mayor?— Me preguntaba una y otra vez. Si una enfermedad que había pasado leve y me había tenido 20 días encerrado en casa me provocaba esto, ¿Qué no me provocaría una vida de pereza y falta de actividad? Ya llevaba tiempo yendo al gimnasio, pero más como entretenimiento que como hábito. Sin rutinas ni objetivos. Y ahora tenía uno. Ya ves si lo tenía.

Aquí te cuento qué claves seguí para empezar

¿Para qué vas al gimnasio?

Es una pregunta que me hacen de vez en cuando. Normalmente, para la gente que no va, y para mucha de la que lo hace, el gimnasio solo se entiende como una cuestión estética. La gente suele presuponer que vas para verte más delgado, más grande o más guapo.

Durante algún tiempo, cuando me han hecho esa pregunta, les he intentado explicar todo este que te cuento aquí. La diferencia es que aquí tú y yo tenemos un acuerdo por el cual yo puedo dedicar el tiempo que quiera a contártelo y tú dejar de leerme cuando quieras, pero entiende que es más complicado en directo, así que he decidido reducirlo al mínimo.

—¿Para qué vas al gimnasio?

—Para la vida.

Sobra decir que la respuesta es un fin de conversación para aquellos que te juzgan de manera negativa por hacerlo. Para quien realmente me pregunta mis motivaciones, la respuesta es mucho más extensa y cordial.

Nunca he tenido un interés real por la estética. Pesaba 115kg y los objetivos de tener más masa muscular únicamente por la estética nunca fueron de mi agrado. Pero ahora había otras motivaciones mucho mayores y sobre todo a mucho más largo plazo.

El levantamiento de pesas te hará todo lo fuerte que necesitas

Para qué voy al gimnasio

Con un poco de suerte, todos vamos a envejecer, y la relación entre la edad y la forma física o la fuerza suele ser inversa. A más edad, menos masa muscular y por consiguiente, menos fuerza. La relación entre la sarcopenia y la mortalidad es de sobra conocida. Pero ni mucho menos tengo miedo de morir de ‘viejo‘. Si muero mañana, me daría igual. El punto está en que si tengo la extraordinaria suerte de llegar a vivir más de 60 años, quiero tener la posibilidad de vivir bien esos años y en adelante.

Trato cada día con gente de todas las edades, y suelo fijarme mucho en cómo se mueve la gente. Me sorprende la cantidad de gente a la que ves «arrastrándose» por su camino, casi sin mover los pies, sin poder agarrar algo que pesa pocos kilos o que anda extraordinariamente lento.

Pero más sorprendente es cuando me cruzo con una mujer de 92 años que ha venido a comprar ella sola andando o a ese señor octogenario que no necesita que le ayudes con las bolsas incluso siendo pesadas. Para eso voy al gimnasio.

Estos ejemplos de los que hablo, son desgraciadamente los menos comunes, pero cuando hablo con ellos —aún no habiendo entrenado de manera regular— son ejemplos de actividad. No han parado de moverse, se han ejercitado y se han preocupado de tener una actividad física constante, diaria y de calidad.

  • Hago peso muerto para tener un agarre potente en las manos y poder tener fuerza para sujetar las bolsas pesen lo que pesen.
  • Hago sentadillas para poder tener unas piernas fuertes y poder subir escalones o levantarme desde el suelo.
  • Hago dominadas porque nunca sabes cuándo te ha a hacer falta asomarte tras algo que es más alto que tú.
  • Hago press banca porque quiero ser capaz de levantar a mis sobrinos por encima de mi cabeza y ver cómo se ríen.
  • Voy al gimnasio para la vida…

Conclusión

Si tienes suerte, vas a envejecer. Todo lo que hagas hoy va a repercutir en cómo te sientas mañana. Procura cuidarte para disfrutar del presente con fuerza, agilidad y energía. Ya sea tu presente con 20 años o tu presente con 80, procura tener las condiciones físicas suficientes como para que la vida que te toque vivir se te haga lo menos cuesta arriba posible.

Mis frases favoritas de la filosofía: Hoy, Epicteto

Mis frases favoritas de la filosofía: Hoy, Epicteto

Primera parte Una recopilación de algunas de las sentencias que más me han influido de aquel que fue esclavo antes que filósofo Epicteto es de lejos ---al menos para mí--- el estoico más contundente y estricto de los 3 modernos más reconocidos, siendo los otros dos...