¿Por qué sigo dándome duchas de agua fría en invierno?

Fecha: 05/12/2022

Categoría: Frío

| Te cuento cuáles son los motivos por los que, incluso a día de hoy, a temperaturas cercanas a los 0ºC sigo prefiriendo una ducha de agua fría a con agua caliente |


«Estás loco…» Esta suele ser la manera de referirse a mí cuando hablo de que hoy por hoy, en pleno mes de diciembre, sigo duchándome con agua fría, sobre todo por la mañana. He de reconocer que no les falta razón a los que me tachan de majara, pero quiero darte mi punto de vista.

Ya he hablado en otras ocasiones mi relación con el frío, desde cómo afronté esas primeras veces en las que tuve que enfrentarme a la exposición al frío hasta los beneficios que me aporta darme baños de agua fría un años después de empezar.

Ahora quiero hablar más de los beneficios personales y sobre todo inmediatos que me aporta una buena ducha fría a primera hora en momentos del año como este, en los que las temperaturas no superan los 5ºC a primera hora de la mañana que es cuando lo hago.


Ducha fría después de entrenar: Calma la fatiga y el dolor

Tengo la sana costumbre de ir al gimnasio a primera hora. Suele ser temprano. Normalmente voy sobre las 9 o las 10 de la mañana pero las semanas que entro a trabajar a esa hora tengo que plantarme allí a las 8 en punto, en cuanto abren.

En muchas ocasiones, acabo fatigado porque el entrenamiento ha sido más intenso de lo habitual o porque sencillamente tras algún movimiento me he resentido y noto ligeras molestias. Sobre todo me pasa con el cuello.

Una ducha de agua fría —o si puedes, darte un baño de agua helada si tienes la posibilidad— me calma de una manera indescriptible toda esa fatiga o dolor que pueda tener tras entrenar en el gimnasio.

El efecto es curioso, porque de primera, el agua fría tensa toda mi musculatura de una forma exagerada. Gracias al frío, cada parte de mi cuerpo se endurece como si hubiera acabado de hacer ejercicio en ese momento.

Inmediatamente después de salir y empezar a secarme, la musculatura vuelve a su estado normal, pero hay muchísima más corriente sanguínea por ella para devolverme a mi temperatura normal, lo cual actúa como un efecto relajante.

He tenido días en los que ese dolor no era necesariamente por entrenar, sino que por una mala postura al dormir o al estar sentado se me tiende a coger en el lateral del cuello y de la misma forma el agua fría consigue que se me pase casi instantáneamente.

ducha de agua fría

Agua helada para tener más energía. Un antídoto contra la flojera

Suelo levantarme con energía. Comer bien y descansar de forma correcta suele ser suficiente como para tener unos buenos niveles energéticos desde que amanezco, pero hay días en los que sea por el motivo que sea, no es así.

Hay mañanas en las que me levanto y noto que me cuesta más de lo habitual el ponerme en marcha. Normalmente no tomo café nada más levantarme . Prefiero, o no tomarlo, o tomarlo después de una hora desde que he despertado, así que no lo uso como «despertador».

Lo primero que suelo hacer y que sí me sirve para espabilarme tras una noche en la que no he descansado del todo suelen ser los ejercicios de respiración de Wim Hof, pero en ocasiones incluso con eso y estando despejado, noto falta de energía.

¿La solución? Pues la que comentaba, no encender el termo… Es salir de la ducha de agua fría y tener una sensación de energía que ni mil cafés me darían. Casi como una inyección que me dura varias horas a lo largo de todo el día.

Definitivamente me funciona. Una vez que salgo de la ducha y recupero la temperatura normal me noto más ágil, atento y con ganas de hacer cosas. Algo cambia en mi nivel de energía que provoca que pueda seguir adelante dejando atrás la falta de ganas.

Exponerte al frío para mejorar la ansiedad: ¿Puede ayudar una ducha fría a sentirte mejor?

Hace algunos días bromeaba con mi fisioterapeuta, pero lo que fue una broma en un principio resultó tener mucho sentido una vez que le dimos un par de vueltas. Te cuento cómo veo yo las duchas frías y la ansiedad.

Para mí la ansiedad es una respuesta involuntaria de tu mente ante un miedo que realmente no existe. Cuando hay un peligro real, tu mente y tu cuerpo se preparan para la lucha o la huida, pero en el caso de la ansiedad no hay un peligro real.

Sencillamente tu mente se pone en modo alerta pero no tiene nada contra lo que luchar. ¿Cómo funciona el agua fría para la ansiedad? Pues precisamente sirve de excusa perfecta para el miedo: Le das a tu mente un motivo real por el que preocuparse.

Tu cuerpo y tu mente no quieren el agua fría, al menos de entrada, por lo que al exponerte a ella vas a despertar una serie de procesos físicos, como aumentar la frecuencia cardíaca, tensar la musculatura o que se te acelere la respiración… ¿Te suena?

Es exactamente lo mismo que pasa con un ataque de ansiedad, pero la ducha fría le da un motivo real y no imaginario como puede ser la ansiedad en sí misma. Esos efectos derivado de una crisis son los mismos que los que provoca la ducha, pero en este caso, son voluntarios.

Cuando me he visto en medio de en momento en el que notaba que la ansiedad empezaba a hacer acto de presencia y me he metido en agua fría, al salir, automáticamente había desaparecido. Le había dado una razón a la ansiedad y cuando se la das, le robas el protagonismo.

Se ha hablado largo y tendido sobre los beneficios que puede tener el darse una ducha de agua fría para la ansiedad, pero parece que aún queda mucho como para que se establezca como una práctica común entre los mortales dado el grado de comodidad que buscamos.

Conclusiones


Por mi parte, me funciona. Mucho más de lo que soy capaz de expresar con palabras, pero créeme. Si lo pruebas, casi de manera instantánea vas a notar mejoría en todos los aspectos que te comento a lo largo del hilo.

También te advierto. No es sencillo. Para nada. Es más difícil que comer bien, hacer ejercicio o leer. Es lo más difícil de todo lo que estoy llevando a cabo, pero si te soy sincero es lo que mejor me sienta desde que empecé a hacerlo y los resultados son inmediatos. Pruébalo y me cuentas…

¡Cuídate mucho!


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