¿Qué hacer cuando estás empezando en el gimnasio?

empezar en el gimnasio

Fecha: 16/10/2022

Categoría: Ejercicio

Empezar en el gimnasio puede ser el primer paso para cambiar de hábitos a mejor, pero también el primer escalón en el que quedarse atascado. ¿Qué hice yo cuando tuve que empezar a ir al gimnasio?


Muchos nos hemos visto en esa situación: Por fin has encontrado un motivo después de años de posponerlo y de pereza. Has estado pagando una cuota de gimnasio y no te has decidido a ir, pero hoy es el día. Hoy empieza tu cambio.

De repente, y con toda la motivación del mundo te has enfundado tu ropa de deporte, has preparado tu mochila, tu toalla y tu botella de agua. Ya no hay vuelta atrás. Has guardado lo que no vas a usar en tu taquilla y te dispones a ir a la sala de musculación.

De repente te encuentras allí, y se abre un mundo absolutamente abrumador. Ves máquinas, barras, mancuernas y discos. Hay un montón de artefactos que a ti te recuerdan a algún tipo de maquinaria de tortura medieval y cuerdas, poleas y agarres que no sabes ni como se usan.

Es justo en este instante cuando, o bien das un paso al frente y afrontas todas tus dudas o bien abandonas, y suele ser más común la segunda. Lo sé porque he estado en ambos lados.

Te lo creas o no, es muy común verse superado por la imagen de una sala de musculación llena de gente, incluso siendo un gimnasio familiar al que va gente de todo tipo, y esto también lo sé porque también he estado en varios.

Vas tú —como fui yo— que no habías hecho ejercicio antes, que no sabes para qué sirve la inmensa mayoría de los elementos que hay allí y encima estás rodeado de gente más fuerte, más en forma y más segura de si misma que tú. Es muy normal sentirse así. Pero todo eso ya lo sabes.

Este artículo se lo debo a mi sobrina, la cual, ayer me puso precisamente su caso y el cómo ha ido varias veces, sabe que quiere hacerlo pero no encuentra su sitio o incluso una rutina para empezar en el gym. Voy a contarte mi experiencia de cuando me encontraba empezando en el gimnasio.


Mis claves para empezar en el gimnasio




1- No le importas a nadie

¡No te lo tomes a mal! En el libro tengo esa frase puesta en grande a toda página y varias explicando el contexto con le que se entiende mejor, pero el mensaje con el que quiero que te quedes es que dejes atrás tu vergüenza y empieces a hacer lo que quieres hacer. La vergüenza genera inseguridad, y la inseguridad te lleva al abandono.

Nadie va a juzgarte. Repítetelo. NADIE VA A JUZGARTE.

Y si lo hacen, seguramente lo hagan para sus adentros. Cuando vayas al gimnasio entiende que cada una de esas personas va a lo suyo y no van a estar pendientes de ti. Todos tenemos nuestra «guerra» y normalmente cuando estás entrenando estás pendiente de ti mismo, no de los demás, y por eso, no de ti.

Como en todos sitios, puede haber gente más o menos desagradable, y puede que incluso te toque uno de esos, pero insisto en que sería extremadamente raro, por estúpido que sea, que nadie se dirija a ti para criticarte.

Para empezar solo hay un camino… Hacerlo.

Quítate ese miedo, esa inseguridad o esa vergüenza que te impide empezar en el gimnasio que es justo lo que quieres en lo más profundo, porque si no fuese así, no te habrías tomado la molestia de prepararte y meterte en la sala.




2- Tener un plan ayuda mucho, pero…

Pienso —y así lo reflejo en mi experiencia en el libro— que tendemos a posponer el empezar en el gimnasio porque nos perdemos en tecnicismos, información y en resumen, en minucias que no nos son útiles a la hora de comenzar a hacer ejercicio.

Y cuidado, no quiero expresarme mal. Tener una buena técnica es absolutamente fundamental si lo que buscar es estar saludable, al igual que conforme pase el tiempo irás afinando tu entrenamiento para conseguir progresar, pero aún no estás en ese punto.

Es muy común escuchar eso de:

«Es que llego al gimnasio y no sé qué hacer»

Y es completamente normal. Hay cuentos de ejercicios, técnicas, máquinas y rutinas, por eso te digo que tener un plan es realmente útil, pero no te pierdas en los detalles, porque cuando estás empezando en el gimnasio, no es lo importante.

¿No sabes qué hacer? Tírate al suelo y haz unas flexiones, unas abdominales y en definitiva, haz lo que sea. Normalmente incluso las propias máquinas —salvo que vayas a uno de esos gimnasios enfocados a gente más experta— tienen dibujos explicativos.

Igual que te digo que es normal no saber qué hacer, te digo que lo ideal es hacer algo. Por eso hago hincapié en que tener una rutina para empezar en el gimnasio es de utilidad y siempre facilita las cosas a la hora de iniciarse.

Tienes literalmente millones de resultados en Google referentes a rutinas para empezar en el gym, pero si tienes dudas y quieres ir a lo simple, te dejo cómo empecé yo para que te hagas una idea de por dónde puedes marcar tu camino.

Hay una rutina que divide todos los ejercicios en 3:

  • 1- Si alejas el peso de tu cuerpo son ejercicios de empuje, como las flexiones, el press banca o los ejercicios de tríceps.
  • 2- Si acercas el peso a ti, son ejercicios de tracción, como las dominadas, los jalones o los ejercicios de bíceps.
  • 3- Las piernas, que poco tienen que explicar. Ejercicios como sentadillas, peso muerto o prensa pueden ser algunos de ellos.

Fíjate qué cosa más simple. Tracción, empuje y piernas. No necesitas más para empezar. Ahora calcula cuántos días vas a ir a la semana y cuánto peso puedes levantar para hacer entre 8 y 10 repeticiones 3 series. Nada más. Esa es la información básica que necesitas.

Sé cuánto impone esto al principio…

Partiendo de eso, y conforme vayan pasando las semanas, verás cómo vas a ser tú quien se anime a buscar toda la información que le falta y que necesita para mejorar y progresar, pero de momento tienes la que necesitas para comenzar.




3- Pide ayuda si la necesitas

Es otra de las limitaciones que parece que tenemos cuando estamos empezando en el gimnasio. La falta de confianza a la hora de preguntar tanto a monitores como a otras personas como tú cuál es la técnica correcta o sencillamente preguntarles si lo estás haciendo bien.

No tengas miedo en hacer eso. En mi caso y sin ser ni mucho menos experto —aunque con algo de experiencia— varias veces tanto hombres como mujeres me han preguntado si lo estaban haciendo correctamente o si lo haría de otra forma. Y he respondido encantado

Nadie de los que está allí va a negarte un consejo, una recomendación o una advertencia sobre la manera en la que estás haciendo algún ejercicio. Insisto en que vamos todos con un objetivo común que es cuidarnos. ¿Cómo no ayudarnos entre nosotros?

Absolutamente todos hemos estado en ese punto de empezar en el gimnasio. Absolutamente todos hemos sido novatos.

Y por otra parte, todos los gimnasios enfocados al público en general tienen monitores a los que pedirles ayuda, bien sea para darte instrucciones sobre cómo usar una máquina concreta o bien para que te asistan si vas a levantar peso y tienes dudas.

La única manera de aprender en cualquier ámbito es consultar a gente que sabe más que tú, y a la hora de empezar en el gimnasio, es bastante recomendable, ya que hacerlo mal no puede suponer solo una pérdida de tiempo sino que puedes herir a alguien o a ti mismo.




Conclusiones

El mayor obstáculo a la hora de comenzar en el gimnasio solemos ser nosotros mismos. Por vergüenza, miedo o falta de confianza o autoestima. La buena noticia es que la solución, de la misma manera que el obstáculo, depende de nosotros.

No tengas miedo a hacerlo mal, porque todos lo hemos hecho mal al principio.

No tengas miedo de preguntar, porque todos desconocíamos cómo se hacía al principio.

No tengas vergüenza de que te miren, porque cada uno vamos a lo nuestro.

Ya has hecho lo más difícil a la hora de ir al gimnasio que es llegar hasta allí. ¿Vas a retirarte ahora?


Foto de Danielle Cerullo en Unsplash

Foto de George Pagan III en Unsplash

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