Tras un año, te cuento qué beneficios me aporta darme baños de agua fría

baño agua fría

Fecha: 17/09/2022

Categoría: Frío

Los tres beneficios que he experimentado con la exposición al frío


Seguramente poco después de escribir estas líneas, en octubre, va a hacer un año completo desde que comencé con esa maravillosa rutina de darme baños de agua fría. Uso el término maravillosa medio en serio medio en broma, y te cuento por qué.

Tanto en mi libro Hábitos de Cambio como en un artículo anterior llamado Mi experiencia sobre cómo afronte mi exposición al frío te cuento que no es fácil, para nada.

De los hábitos que he tenido a bien incorporar, es en la misma medida uno de los que mejor me sienta y uno de los que más esfuerzo me ha supuesto. Al principio y durante mucho, era incapaz de hacerlo de buen gusto.

Me suponía un trabajo colosal el meterme en la piscina o la ducha durante el invierno. Dudaba, me tensaba, mi mente me empujaba a no hacerlo y en alguna ocasión, sobre todo al principio, te puedo asegurar que incluso tenía hasta sensaciones de dolor.

No tomes esto como algo negativo. El final es muy diferente, pero como todas las disciplinas, el hábito requiere de entrenamiento, y nadie dijo que el bienestar y la salud sean fáciles de conseguir. No es difícil, pero hay que ser constante incluso en la adversidad.

No quiero enrollarme mucho en este asunto. Prefiero que seas tú quien lo ponga a prueba. Tienes mi experiencia por escrito o incluso por Telegram para preguntarme lo que necesites. Y ahora, vamos con los beneficios que he notado.


Claridad mental

Como acabo con la cabeza completamente despejada


Esto me pasa desde el primer día. No te sé decir qué procesos químicos ocurren en mi cabeza para que algo tan sencillo como el exponerse al agua fría sea tan enormemente efectivo para despejar tu mente. Es automático. Entrar y quedarme en paz.

Lo normal al principio es luchar contra la sensación de frío. Ya lo comentaba antes. No es agradable, no es algo que tu cuerpo pida aunque le viene bien, ya que prefiere la comodidad de una temperatura templada. Tu cuerpo se beneficia del frío y del calor. Es tu mente la que va a negarlo.

Después de unos pocos días, el meterme en la piscina ya llegado el invierno, suponía para mí como una especie de meditación intensa. Podía estar con los ojos cerrados en el agua helada 5 minutos y parecían 20 cuando me salía.

Bañarme en agua fría es totalmente meditativo

Mi cuerpo estaba frío, y mi mente, parece que absorbía parte de esa sensación y sin hacer nada, cualquier pensamiento recurrente, negativo o injustificado sencillamente se evaporaba. Y un año después sigue siendo así.

Es sin duda uno de los mejores beneficios que puedo contarte, y es algo que cuando no hago, echo de menos. Acabo despejado, con una calma absoluta y lleno de energía. Pero como te contaba, es un camino largo y lleno de peleas contigo mismo.

Cuando eres consciente de lo bien que te sienta, ya no luchas más.


Más resistencia a cambios de temperatura

Los beneficios de los baños de agua fría funcionan en ambos sentidos


El entrenamiento que suponen los baños o duchas de agua fría tiene un resultado excepcional, y es que repentinamente descubres que tanto la temperatura muy fría como la más caliente te resultan menos agresivas y puedes afrontarlas mejor.


Ese no soy yo, per o ya te digo que opina lo mismo…

Realmente me di cuenta al poco de empezar. Solía hacer las respiraciones del método Win Hof en el balcón, y justo coincidió con la llegada del otoño. Cada vez la temperatura fuera era más fría pero seguía saliendo sin camiseta o con manga corta antes de amanecer.

Conforme me exponía al frío, menos me costaba el hacerlo

Simplemente iba pasando. A menos temperatura, más práctica y por consiguiente, mejor adaptado estaba. Fue pasando de manera orgánica junto con la llegada del invierno, momento en el que ni me lo planteaba. Simplemente salía al frío y listo.

Pero antes te he dicho que la exposición iba en ambos sentidos. Y vaya si lo hace. He notado que incluso el calor molesta menos. No en sí por la exposición como tal, sino por lo que parece ser una adaptación fisiológica a los cambios de temperatura.

Una frase que me llamó mucho la atención al empezar con los baños de agua fría fue de Rokas Gavenavicius «el calor sale de dentro«. Esta frase viene de la costumbre de algunos de acabar las duchas de agua fría con agua caliente en vez de hace lo correcto.

Con esa frase evidenciaba que lo mejor cuando acabas de bañarte en agua fría no es volver al calor a través de agua caliente, sino dejar que sea tu cuerpo de manera natural el que te devuelva al estado previo al baño.

El punto es que daba muestra de que la regulación térmica debe de ser algo interno, y que sea tu cuerpo el que vuelva de manera a su temperatura ideal, que sabe hacerlo y sabe hacerlo muy bien. Hablo de condiciones controladas. No vas a tener una hipotermia por ducharte en casa.

Pues tengo al sensación de que el concepto funciona igual a la inversa. Un cuerpo bien entrenado está bien regulado. Si lo necesitas, generas más sudoración o regulas tu fisiología para que cuando haga calor, no lo sufras tanto.

Puede ser una cuestión de percepción, pero si no es así y es real, va a serme muy útil viviendo en Córdoba como vivo… Que esta ciudad, de calor, sabe un poco…


Mejor sistema inmunitario

¿Será por esto por lo que no he enfermado?


Seamos honestos. Es muy difícil saber si algo funciona porque una consecuencia negativa deje de aparecer. Es una idea peligrosa, y por eso este punto lo voy a dejar en modo «pruébalo tú mismo y me cuentas qué tal te ha ido», pero que yo afirme esto es como poco discutible.

Tienes literalmente millones de resultados en Google de estudios que evidencian de manera científica los beneficios para el sistema inmune de la exposición voluntaria al frío, así que no voy a convencerte de ello. Sólo hay que mirar.

Sí que es cierto que en el último año he pasado el covid y he tenido contacto con gente cercana que ha estado acatarrada, ha tenido dolencias gástricas y trabajo de cara al público, así que ahora que vamos todos sin mascarillas, imagínate.

El punto de este apartado no es tanto que haya enfermado o no. Los virus y bacterias han entrado en mi cuerpo y mi cuerpo ha actuado en consecuencia. Eso es inevitable. La diferencia la marca en la reacción de mi cuerpo a esas enfermedades.


¿Mocos? ¿Malestar? No esta vez…

Las que haya podido tener han sido extremadamente leves, sin apenas molestias de ningún tipo y cuando las ha habido, han durado apenas un día, sin tener que quedarme en cama o encontrarme siquiera mal como para no trabajar.

¿Esto significa que la exposición al frío te hace inmune a todo? No, obviamente no, pero sí que junto con otra serie de hábitos, hace que tengas un equilibrio mucho mejor de tu sistema inmune reduciendo los síntomas y las consecuencias.

Ya te conté que comer bien hizo que dejase de medicarme en la temporada de alergia, así que imagino que una mezcla de buena alimentación, ejercicio físico y exposición al frío —todo ello evidenciado como positivo para el sistema inmune— puede ser muy beneficioso.


Conclusión

Los baños y las duchas de agua fría me han cambiado profundamente y lo han hecho a mejor. Podemos coger la ciencia y los estudios como aliados, pero si lo enfocas bien, verás que el beneficio es incluso más profundo. Tanto que por mucho que cueste, lo echarás de menos cuando te falte.

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