Tres accesorios para meditar que uso o he usado en algún momento

Fecha: 30/10/2022

Categoría: Meditación

Te cuento las herramientas que he usado en mis sesiones de meditación y si creo que son o no necesarias después de años usándolas


Ya te he hablado—y si no lo sabes te invito a que lo leas— sobre lo que para mí supone la meditación, pero si por el inexplicable motivo que sea aún no te has leído mi libro, te dejo un par de apuntes para que entiendas este post y a qué me refiero con accesorios para meditar.

En un resumen muy escueto y para no aburrirte, después de años de meditación, he llegado a un punto en el que para meditar únicamente me necesito a mí mismo y un lugar en el que sentarme a respirar, y si es en silencio, pues mejor.

Pero no siempre ha sido así. Como todos al empezar una nueva disciplina, es posible que estés perdido o perdida y no sepas qué necesitas para meditar, ya que es posible que empieces a ver que no tienes nada de lo que piden en algunos sitios.

Una ropa concreta, algún tipo de incienso —y un incensario— específico, ropa de una marca que se dedica al mundo de la introspección y la meditación o incluso algún curso de iniciación con herramientas enfocadas a los principiantes.

Vaya por delante que, si las intenciones de la gente que vende todo eso son buenas, no tengo absolutamente nada que decir en su contra y de hecho, creo que pueden ser herramientas útiles y convenientes para empezar y sentir que lo haces bien.

Sencillamente para mí, hoy en día he limitado la experiencia de la meditación a lo mínimo que puedo necesitar, pero sí es cierto que en su día recurrí a 3 accesorios para meditar. Uno de ellos lo tengo ya como decoración, otro lo uso como instrumento musical y uno sigo usándolo a diario.

¿Cuáles son esos accesorios para meditar de los que hablo?


Cuenco tibetano

Maravilloso instrumento si se aprende a usar

Hay pocos sonidos en este mundo que me gusten más que el de mi cuenco tibetano, y es por eso por lo que aún a día de hoy, aunque no lo uso como accesorio para meditar, sigo teniéndolo a mano para hacerlo sonar de vez en cuando.

Por si no lo conoces, un cuenco tibetano es un artefacto de metal con forma de tazón que se toca con una maza que puede ser de madera y puede estar recubierta con algún tipo de tela. Suena como una campana con un tono grave.

La idea del cuenco tibetano no es darle golpes como un instrumento de percusión, sino más bien ir pasando la maza por el borde hasta encontrar la vibración que hace que suene de manera constante y sostenida.

Es un sonido extraordinariamente relajante y de hecho he estado practicando meditación con él en algunas ocasiones. Genera una sensación maravillosa de relajación, y más aún cuando es otra persona la que lo hace sonar mientras meditas.

¿Lo uso en mi día a día?

Actualmente no. Como he comentado en otras ocasiones he reducido la práctica de la meditación a su mínima expresión y aunque si bien es cierto que de vez en cuando lo hago sonar únicamente por el placer de escuchar su sonido, no lo uso para meditar a diario.


Japa Mala

El collar de 108 cuentas para meditar

Durante algún tiempo estuve leyendo acerca de los Japa Mala, o Japamala. Tanto es así que por sorpresa un día me encontré con uno, un regalo de mi mujer y que aún conservo a día de hoy como un pequeño tesoro que guardar.

Con esto hay infinidad de maneras de usarlo. Según la tradición, puede ser hinduista, budista o Sijista, y cada una de ella nombra a unos dioses, unos mantras o rezos diferentes según el objetivo a conseguir o aquello por lo que rezas. Aquí puedes ver los diferentes tipos.

Me parece una herramienta extraordinaria ya que las 108 cuentas —además de por las motivaciones religiosas— sirven para llevar un control de cuántas veces has pronunciado el mantra correspondiente y sirve como referencia si te acostumbras a ello.

Al igual que antes, durante un tiempo estuve usándolos, incluso hubo una época en la que recitaba mantras en voz alta, pero viviendo con más gente —y a mí que me gusta meditar antes de dormir— no era lo más óptimo.

Si bien es cierto que la sensación de tenerlo en la mano mientras meditaba me anclaba mucho en ese momento. Creo que bien usado y conociendo sus implicaciones según la disciplina de meditación que practiques, puede ser un acompañante excelente para meditar.

En mi caso, con un poco de práctica conseguí lo mismo sin elementos externos, y no quise depender de mi Yapa Mala para practicar la meditación, así que a día de hoy no lo uso prácticamente nunca, pero sigo teniéndolo cerca cada noche al acostarme.


Zafú

La comodidad hecha cojín

Un zafú es tan sencillo como un cojín de meditación. Son originarios de china, y tras ellos también hay una historia que tiene varios cientos de años de antigüedad, y se han usado específicamente para esta práctica desde hace muchísimo tiempo.

Tienen unos 20 cm de altura y realmente resultan comodísimos si vas a estar en esa posición más de unos pocos minutos, y tiene sentido que sea así, ya que están hechos expresamente para ese uso y hace varios siglos que es así, de modo que será por algo.

¿Cómo lo uso? Pues como con todo, puedes sofisticarlo todo lo que quieras. ¿Has escuchado la posición del loto o del medio loto? Son posturas específicas que se usan para meditar y dependiendo del caso requieren de este zafú para hacerse, aunque pueden hacerse directamente en el suelo.

En mi caso, y al no tener —aun— la flexibilidad requerida para practicar posiciones de meditación complejas, sencillamente me siento en él y medito con las piernas cruzadas, aunque yo sí practico el «medio loto».

Este es muy parecido al mío

Lo bueno de este cojín de meditación es que te mantiene una postura mucho más cómoda de lo que haría cualquier cojín convencional, y mantiene tu espalda recta y tus hombros atrás. Es la manera más cómoda que he encontrado de meditar.

Es posible que después de unos minutos, sobre todo las primeras veces, notes algo de molestia en la espalda baja, pero se va marchando con la práctica. Una meditación prolongada sobre todo al principio puede resultar incómoda y este cojín de meditación ayuda a paliarlo.


Conclusiones

En definitiva, las herramientas son exactamente eso. Herramientas. Esto significa que pueden ser útiles depende del momento en le que te encuentres y la necesidad que tengas de usarlas. Como siempre, esto es mi experiencia, así que te animo a investigas, probar, y decidir si son para ti o no.


¡Cuídate mucho!


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